Salió de su casa con el claro entendimiento de qe tenía qe juntar mínimo $500 pesos. Las ventas habían estado bastante bajas, y el dinero qe su mamá, su hermano y su papá metían a la casa no alcanzaba. Los dulces ya no se venden bien.
Más claro le había qedado porque la noche anterior escuchó la plática de hombres entre el vecino y su papá. Ella no sabía como era "aprovechar a la niña", y aunqe el vecino le garantizó a su papá qe sería buen nego cio, porque iba a ser la primera vez, y estaba "rebonita la chamaca", en ningún momento se sintió elogiada.
Su mamá se había dado cuenta qe estaba muy nerviosa y le dijo "No te preocupes m'ijita, primero Dios vas a ver como hoy si vendes bastante. Tu apá está loco, esas cosas duelen mucho". Y le pintó los labios y un poco las pestañas. "Ya'stás bonita".
Eran las 6 de la tarde y llevaba $200 pesos. Se estaba angustiando de verdad.
Pero a la bajada en una estación de la línea rosa ocurrió lo qe ella llamó suerte. "¿Te falta vender mucho niña?", preguntó un hombre elegante. Ella asintió. "Te ves bonita. Sólo por verte bonita te voy a dar lo qe te falta para acompletar. Pero acompáñame a mi carro por el dinero". Él le acarició el rostro, en una caricia que llegó a una de sus piernas. Ella lo acompañó y salió de la estación sintiéndose tranqila.

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